Aguará Guazú, un primo Sudamericano

Aguará Guazú

El Aguará Guazú o Lobo de crin (Chrysocyon brachyurus), del guaraní aguará guasu o “zorro grande”, es un cánido autóctono de las regiones de espesuras y pastizales del Chaco boreal paraguayo, Chaco argentino, la llanura beniana de Bolivia (en donde es conocido como borochi), las pampas del Heath en Perú,​ así también como en la cuenca de los ríos Paraguay y Paraná, en Sudamérica.

Curiosidad: Es comúnmente conocido como aguará guazú en Argentina, Uruguay y Paraguay. El significado de su nombre científico, Chrysocyon brachyurus, resulta descriptivo de los rasgos externos de la especie. Etimológicamente, el nombre se refiere al “perro dorado de cola corta” 

Es el más grande de los zorros sudamericanos.

Se encuentra registrado en el Apéndice II del listado de especies protegidas de la CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres).

Curiosidad: Félix de Azara en el año 1801 fue el primer naturalista que lo describió y lo denominó con la voz indígena Aouara Gouazou, de donde se piensa que pudo haber derivado la voz “Aguará guazú”

Actualmente se distribuye tanto por el río Paranaíba en la región Nordeste de Brasil como por Rio Grande do Sul, al sureste del país. También se observan ejemplares en la Mesopotamia argentina, la cuenca del río Paraná, el chaco Boliviano y al oeste de las pampas del Heath en Perú. Por muchos años fue considerado extinto en Uruguay hasta que en el 2007 se dio un registro en el Departamento de Cerro Largo, cerca de la frontera con Brasil.

Un poco de historia del Aguará Guazú

Uno de los registros más antiguos que se presentan acerca del aguará guazú ocurrieron en la “Descripción de las provincias de Cuyo”, de Draghi Lucero, en 1940, la cual fue realizada gracias a los monjes Jesuitas, los cuales se comunicaban a través de cartas enviadas a Europa y compiladas por la Junta de Estudios Históricos de Mendoza, dónde se transcribe una larga descripción de la fauna de la región documentada en 1767 por el jesuita S.Ab.N. Americano, donde dicho jesuita habla de un “ anfibio que viene conocido con el nombre de Ayguará, que igualmente vive dentro del agua que fuera de ella. No abunda este animal, siendo como es perseguido, pasa lo más de su vida oculto en los pantanos o en los bosques.”, constando como el primer registro escrito de este particular canido del sur del continente y donde, lamentablemente, ya se hablaba de la persecución y las  cacerías de este ejemplar.

Luego de diversos avances en la investigación de tan sorpresiva especie, puede decirse que doscientos años más tarde de su descubrimiento, a comienzos de la década del ochenta, se inició en Brasil y en la Argentina la era de investigaciones sobre la especie en estado silvestre, con la publicación en 1984 de la obra de James M. Dietz “Ecology and Social Organization of the Maned Wolf (Chrysocyon brachyurus)”, generando así el primer antecedente acerca de una investigación sobre la especie, y comenzado así a tomar lentamente impulso una actitud de generación de conocimiento para, en fin último, apostar por la conservación de una especie que, hasta ese momento, estaba envuelta en un velo de misticismo y desconocimiento por parte del público en general.

Curiosidad: La familia Canidae, a la cual pertenece el Aguará Guazú, está representada en Argentina por seis especies vivientes, lo que constituye aproximadamente el 28% de la diversidad de carnívoros terrestres de nuestro país y el 17% de las especies a nivel mundial.

Por último, a fin de entender la mística que rodea al Aguará Guazú ha generado, en la región del noreste argentino, Brasil y el Paraguay, la creencia en la existencia del lobizón. Se trata éste de un mito similar al del hombre lobo europeo, donde el séptimo hijo varón se transforma las noches de luna llena en una criatura mitad hombre, mitad lobo. Para los estudiosos del folclore sudamericano, la raíz de esta creencia deriva específicamente del aspecto de este cánido

A pesar de lo mencionado anteriormente, esto no es una creencia universal, puesto que para la mitología Toba es un ser protector y padre de todos los perros.

Aguará Guazú

 

Características del Aguará Guazú

A pesar de lo que se cree popularmente, el “Perro dorado de cola corta” es inofensivo para el humano y el ganado; sin embargo, la ocupación de su hábitat y la caza lo han reducido a zonas aisladas.

Los cánidos son carnívoros especializados para capturar sus presas a la carrera y al salto, como es el caso del aguará guazú. Poseen extremidades semirrígidas y alargadas, y la dentición más primitiva dentro del grupo de los caniformes siendo los incisivos relativamente anchos y los caninos largos y potentes

En vista dorsal y ventral, el cráneo del aguará guazú se distingue por la forma típicamente alargada, especialmente en su parte rostral y característica de un cánido hipocarnívoro, con premolares agudos y carniceros y molares con superficies amplias para triturar el alimento

Constituye el cánido de mayor tamaño de Sudamérica. El adulto puede presentar una masa corporal entre 20 kg y 30 kg, y una longitud total entre 95 y 1.320 mm, de los cuales entre 380 y 500 mm corresponden a la cola. Puede llegar a medir a la altura de la cruz 90 cm, y es debido a esta característica que muchas veces los pobladores se refieren al aguará guazú como “potrillito”.

Las orejas, por su parte, son muy grandes, pudiendo variar la longitud entre 135 y 200 mm; y pudiéndolas llevar en 3 posiciones: Erguidas hacia adelante, Bajas hacia los costados y Erguidas hacia los costados, siendo esta última quizá la más llamativa, pues no es una posición que suela verse adoptar a sus parientes Caninos.

Sus extremidades, por último, son largas y delgadas, perfectas adaptaciones para los quehaceres de su vida diaria y siendo casi representativa de su especie, no solo por la forma alargada y delgada, sino también por la potencia que demuestra.

Estas últimas características podrían ser adaptaciones a la vida en ambientes abiertos, posiblemente los humedales que suele frecuentar y para el cual necesita mantenerse por sobre el nivel del agua/lodo sin sacrificar movilidad.

En general, la especie utiliza ambientes muy diversos que incluyen desde pastizales naturales, esteros, bañados y palmares hasta bosques cerrados de la región chaqueña y el espinal. El Aguará Guazú utiliza áreas de descanso como bosques en galería, cerrado y zonas pantanosas, pajonales altos y totorales densos, y siendo el pastizal es el ambiente (tanto macrohábitat como microhábitat) más utilizado por los ejemplares de la región del Noreste Argentino, más específicamente del Parque Nacional Mburucuyá, en la provincia de Corrientes.

Su pelaje, largo y tupido, puede variar de color anaranjado a rojo dorado, qué suele ser aún más largo en la región del cuello y presentar tonos más claros en el vientre, el interior de las orejas, la garganta y, ocasionalmente, en el extremo de la cola. Por la parte del hocico, las extremidades y a lo largo de la espina dorsal sucede todo lo contrario, ya que presenta marcas negras que generan su distintivo patrón.

Aguará Guazú

Estos patrones anteriormente mencionados se hacen más evidentes en la etapa juvenil y perdura durante toda la vida; sin embargo, las crías son de tonalidades mucho más oscuras y no poseen crin ni barbilla blanca.

Por su lado, tanto las orejas como las patas guardan más proporción con el ejemplar en etapa adulta, aunque sin presentar muchos cambios.

Curiosidad: tiene una dieta muy variada, siendo las categorías de alimentos más frecuentes los mamíferos (28%), en particular los roedores (con escasos registros de carpincho, en Argentina), frutos nativos (22%), crustáceos (14%) y por último peces (14%).

En cuanto a su comunicación, la particularidad del Aguará Guazú es que no aúlla, sino que se comunica a la distancia mediante ladridos roncos y graves. Con respecto a las situaciones de conflicto, cuando un ejemplar entra al territorio de otro (pese a las marcas olfativas lo delimitan) suscitan un gruñido similar al de los perros.

En esencia, y siguiendo lo anterior, utiliza tres tipos de sonidos distintos: Un gemido agudo y lastimero, un gruñido de amenaza al que acompaña mostrando los dientes y encrespando la crin, y un ladrido aislado y seco.

Curiosidad: Como la hiena, mueve las extremidades de un mismo lado al caminar pues le permite ahorrar energía y recorrer grandes distancias. El paso se lo conoce como Pasuqueo.

En cuanto a su carácter se conoce relativamente poco, puesto que se trata de un animal sumamente tímido y cauteloso, de hábitos nocturnos y crepusculares que no suele acercarse a convivir con los humanos. Aun así, y como hemos resaltado anteriormente, no es peligroso ni para el hombre ni para su ganado

Para finalizar, el Lobo de Crin posee varios problemas que amenazan actualmente su existencia, como  pueden ser:

  • La destrucción del ambiente natural para la creación de arrozales o zonas de cultivo.
  • El atropellamiento en rutas y caminos.
  • El comercio ilegal y su captura como mascota.
  • Se lo persigue por considerarlo una especie perjudicial por alimentarse de animales de granja pequeños como las gallinas, aunque los animales domésticos no suelen aparecer en su dieta.

Aguará Guazú

 

Legislación:

  • Se encuentra categorizado a nivel nacional como “Especie amenazada” (Resolución SAyDS 1030/04), y protegida por la Ley Nacional de Conservación de la Fauna 22.421/81 y su decreto reglamentario 666/97.
  • A nivel internacional la IUCN lo ha categorizado como “Cercano a la Amenaza” (NEAR THREATENED) y se encuentra en el Apéndice II de la convención CITES. Debido al estado crítico de sus poblaciones, la especie ha sido declarada como Monumento Natural Provincial en las provincias de Chaco, Santa Fe y Corrientes.
  • La captura, caza y comercialización de esta especie se encuentra prohibida en todo el territorio nacional.

¿Querés saber más? Te dejamos el link de Fundación Azara

cabeza de Aguará Guazú