Historia de los Registros Genealógicos

La creaci√≥n del primer Kennel Club en Inglaterra, hace casi un siglo y medio, se√Īala el comienzo de la tarea de estudio y registro de las razas caninas, la cual conducir√° a la configuraci√≥n de √©stas tal y como hoy en d√≠a las conocemos. Antes de 1873, no hay nada seguro. √önicamente contamos con historias y leyendas transmitidas oralmente, sin suficiente fundamento cient√≠fico en la mayor√≠a de los casos, por carecerse de documentos probatorios. Aunque hayan sido encontrados algunos escritos sobre determinados perros, la ausencia de pruebas iconogr√°ficas, es decir, la falta de im√°genes descriptivas de las que podamos fiarnos, unida a los cambios que experimenta el significado de las palabras a los largo del tiempo, especialmente los nombres, hacen imposible que aceptemos sin reservas estos escritos, que por tanto carecen de una utilidad real para el investigador.

Desde la fecha mencionada, 1873, los detallados registros realizados por los clubes caninos, a partir de los cruces entre razas y una rigurosa selección, hace posible consebir las distintas razas tal y como hoy las conocemos. Hasta entonces, todo cuanto se diga sobre su historia no son sino conjeturas, más o menos verosímiles, que se apoyan en determinados hechos, documentaciones y estudios que tienen en cuenta las realizaciones actuales para, a partir de éstas, aventurar algunos paralelismos.

Vemos, pues, que existen dos √©pocas bien delimitadas en la historia de las razas caninas. La que desde 1873 se realiza, hasta perderse en la prehistoria, y la que a partir de esa fecha estudia y experimenta una selectividad artificial, hasta hacer posible el establecimiento de una serie de factores gen√©ticos estables que dan origen a las razas caninas puras. Para la creaci√≥n de estas razas se atendi√≥ sobre todo a la utilidad del animal. Unas perfeccionaron las caracter√≠sticas que la geograf√≠a y el clima hab√≠an conferido a determinados perros; otras por el contrario, responden √ļnicamente a un capricho pasajero de la moda. Sin embargo, todas ellas, aprovechando la tendencia gregaria del animal, producen unos seres que, dentro de las notables diferencias morfol√≥gicas que guardan entre s√≠, poseen como denominador com√ļn el car√°cter afectivo, d√≥cil, leal que convierte al perro en el mejor amigo del hombre.

La clasificaci√≥n de estas razas, si bien sigue un orden general bastante similar, difiere de un pa√≠s a otro. En realidad, teniendo en cuenta la versatilidad del perro, resulta muy dif√≠cil encasillarlo en un grupo determinado. Si los grupos se determinan por la utilidad ¬Ņqu√© perro podr√≠a pertenecer a un solo de ellos?, ¬ŅQu√© perro no es un animal de compa√Ī√≠a, por ejemplo? Sin embargo atendiendo a su utilidad primera y principal, cada raza estar√≠a incluida en el grupo que le corresponde.